domingo, 14 de agosto de 2016

Claves para pensar la corrupción

Cuentan que por 1959, en una huelga frente al Frigorífico Lisandro de la Torre, Cooke (quien participaba de manera solidaria) proclamó que era indistinto si el peronismo, en tanto movimiento, era subversivo o no, que eso era una cuestión de terminología. De allí, su célebre frase “(…) en los países coloniales son las oligarquías las que manejan el diccionario…” 

Este afán de usurpar el diccionario, señalado por Cooke, sigue siendo una forma de control y expresión de poder por parte de los sectores concentrados, hoy representados en el gobierno. Podríamos profundizar (lo haremos en algún momento) sobre qué sentidos suscita hoy, para la mayoría de los argentinos, el significante “cambio”, o hacia qué interpretación se va forzando el sintagma “derechos humanos”, o la palabra “independencia”, “libertad”, o inclusive “revolución”. 

En esta oportunidad y por efecto de coyuntura, al Equipo de Investigación Social de JWC, nos interesó analizar una palabra o concepto que acapara la escena política. Hablamos de “corrupción”, concepto del cual se ocupan, día a día e insistentemente, de otorgarle un sentido unívoco, con el objeto de aplanar y silenciar su complejidad. 

Hablamos de corrupción en cinco claves ordenadoras que diferencian planos de discusión y de análisis. Lo hacemos en formato de clipping, es decir, a través de otras voces citadas, que ofrecen soluciones e interpretaciones políticas eficientes, y que no pretenden la aniquilación de ninguna identidad política. Buscamos así darle relieve a algunas (de muchas) elaboraciones conceptuales que no persiguen la intención política de las repetidoras que hablan insistentemente de corrupción como lo “k”.


Estan invitados a descargar el clipping (y de paso visitar nuestra web) en el siguiente link.
  

miércoles, 10 de agosto de 2016

Cero pobreza cero


El eje programático que anunció el presidente Mauricio Macri para su gobierno se basó en tres metas: luchar contra el narcotráfico, unir a los argentinos y lograr “pobreza cero”. Luego de indagar en fuentes que incluyen el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Sergio De Piero afirma que no ha encontrado signos de políticas específicas que ofrezcan una mirada sobre el camino hacia la “pobreza cero”.

Por Sergio De Piero*
(para La Tecl@ Eñe)

Uno creería que si un gobierno se propone tres objetivos centrales en su acción de gobierno, todos los días los ciudadanos estaríamos escuchando novedades respecto a los medios para alcanzar esos objetivos. El Presidente Mauricio Macri afirmó el 1 de marzo, ante la Asamblea Legislativa, que su gobierno tenía tres metas: luchar contra el narcotráfico, unir a los argentinos y lograr “pobreza cero”. Todos, en principio, nobles objetivos que no encontrarían resistencia en el conjunto de la sociedad. Pero en política además de plantear grandes objetivos a largo plazo, no solo es indispensable presentar los caminos que nos llevarán a esos destinos, sino también qué entendemos por esos tres objetivos. De todos, sin duda, el que más “incertidumbre”, por no decir quizás misterio, nos genera, es el de “unir a los argentinos”.
 
¿Qué significaría estar unidos? Si el nuestro fuese un país habitado por grupos secesionistas, uno podría entender la preocupación. O tal vez si algunos sectores estuvieran radicalizados en sus posturas y apelaran al uso de la violencia como forma de acción política, habríamos de preocuparnos. Pero nada de lo que uno creería que son indicadores de una situación de falta de una base de cohesión social está, afortunadamente, presente entre nosotros. Sí, en cambio, existe una fractura que marca a la sociedad argentina y tiene que ver con la pobreza y la exclusión social. Y allí viene el slogan, “pobreza cero”. Primer punto que vale señalar: no hablamos de exclusión, desempleo, ausencia de desarrollo… sino de pobreza; pobreza está directamente vinculada a la carencia de ciertos bienes materiales para subsistir. No es, desde luego, poco. Equivale a desterrar condiciones de vida que no son dignas; marca la brecha entre vivir y sobrevivir (o morir) para millones de argentinos. El macrismo, una vez en el poder, nos señala diariamente los límites de lo posible para los mismos argentinos (no se puede tener servicios o bienes “regalados”), tira sobre la mesa política una utopía: pobreza cero.
 
Es cierto que hace pocos meses el Jefe de Gabinete, intentó acomodar un poco ese objetivo, y dijo que “la Pobreza Cero es una meta inalcanzable" y el Ministro de Hacienda, Alfonzo Prat Gay lo acompañó con un "no vamos a llegar en el primer mandato, pero vamos a ir avanzando en ese eje". Para tratarse de uno de los tres  objetivos principales de una acción de gobierno, la dedicación al tema no parece atormentarlos. ¿Cómo se procesa, entonces, la “pobreza cero”, en la gestión del gobierno de Cambiemos?
 
La política económica llevada adelante por el gobierno actual, no parece encarar como tema central este objetivo. Pensemos sólo en el rubro alimentos.  No es necesario conocer estadísticas para percibir el aumento que sufría la carne en el primer trimestre de este año y los envasados durante todo el 1° semestre. La meta inflacionaria inicial del gobierno del 25% anual, ya se trasladó al 42%, y es muy difícil que se consiga. La inflación de los últimos 12 meses ya ronda este último número y en el año acumula alrededor de un 25%. Para los hogares más pobres, la mayor parte del gasto se va en la compra de alimentos y pago de algunos servicios domiciliarios, que sufrieron también fuertes subas. Así pues, por el lado de la lucha contra la inflación, recordemos la madre de todas las batallas según anunciaban en la campaña electoral, parece lejos de definirse a favor del control a la baja.
 
Sin embargo, la inflación no es el único indicador que puede interesarnos en esta cuestión. Se sabe que la pobreza decrece en la medida que la actividad económica aumente. Tomamos aquí datos propios y recopilados por el Centro de Economía Política Argentina (www.cepa.com.ar), y por el blog Hache Realidad Argentina (http://yaesta.blogspot.com.ar/). El consumo minorista ha descendido un 6,4% de enero a junio (en consonancia con la suba de precios que mencioné antes). Todos los indicadores de la actividad económica descendieron en lo que va del año, salvo… el sector financiero. En términos interanuales la construcción (proveedora de empleo masivo y que moviliza a diversos sectores de la industria), se derrumbó un 12,9 según el INDEC, pero entre noviembre y abril de este año el desplome alcanzó el 24,8. La venta de autos cayó un 9% entre noviembre y mayo de este año.
 
Consumo minorista, que afecta a miles de comercios, construcción, venta de autos (que acarreó un desplome de la actividad de fabricación de autos y autopartes, también perjudicados por la baja en la compra desde Brasil). No vemos en esta área que la batalla por la pobreza esté desatada. El gobierno, con todo, afirma que en un horizonte impreciso, estos indicadores mejorarán; mientras producen el proceso inverso de acabar con la pobreza.
 
No encontrando respuestas en el Ministerio de Hacienda y sus dependencias, salimos de allí y tomando por la calle Moreno subimos hasta la Av. 9 de Julio, para encontrarnos con el Ministerio de Desarrollo Social de La Nación. El que nos muestra el rostro de Eva Perón. No vamos a ir al edificio pero ingresamos a su página web. Allí descubrimos que el cambio se ha remitido al diseño de la página, pero que las novedades son escasas. Figura sí, la implementación de la devolución del 15% del IVA en la compra de alimentos y ropa a quienes perciban la AUH o la jubilación mínima, hasta $300. ¿Cómo será el reintegro? “Durante agosto, el reintegro será de $150 por cada una de las dos primeras compras que se hayan realizado en julio, aún si el monto correspondiente a la devolución fuera menor. En septiembre se acreditarán $75 por cada una de las primeras cuatro compras del mes anterior, y en octubre, $50 por las primeras seis compras”. (Según reza en www.desarrollosocial.gov.ar). Un goteo.
 
Mientras la página afirma que todos los programas diseñados durante el kirchnerismo, siguen vigentes, lo que nos genera la duda de si la actual conducción afirma que esos programas eran buenos o aun está estudiando las nuevas políticas. Llama la atención en ese rubro, el programa de economía social, y el lema “compremos lo nuestro” mientras el Ministerio de Hacienda ha levantado el control a las importaciones y los bienes de consumo (muy especialmente en ropa y alimentos) ingresan para reemplazar la venta de producción local.
 
Vamos a ver, finalmente, por el lado de  gestión. Según esta página del Ministerio de Hacienda (http://sitiodelciudadano.mecon.gov.ar/sici/ca11_gastos_progr.html, consultado el 4/8/16, es decir nos informa de la ejecución del primer semestre de 2016) la ejecución de algunos rubros que uno piensa que estarían ligados al objetivo de alcanzar la pobreza cero, no estarían muy a tono. Allí se puede leer, por ejemplo, que el Ministerio de Salud en “Atención a la madre y el niño” ejecutó el 29% del presupuesto, y en el rubro “Desarrollo de la salud” apenas alcanzó el 6%. En “Determinantes de la Salud, relaciones sanitarias e investigación” el porcentaje ejecutado es del… 0%. “Fortalecimiento el sistema público de salud” 7,59% para ser precisos. En el Ministerio de Desarrollo Social, los porcentajes son más acordes al periodo del año, (en el rubro inclusión social se fue el 68%, aquí el Ministerio parece pagar las decisiones de la nueva economía, que le deja el 32% para el resto del año), economía social, que recién mencionábamos, solo ejecutó el 21%. La ejecución de las partidas presupuestarias es un indicador relevante para medir la gestión de un gobierno. Tampoco parece que encontraremos la clave por esta dimensión.
 
La economía, la atención social, la gestión. En estas breves indagaciones, no hemos encontrado huellas claves que nos ofrezcan una mirada sobre el camino hacia la “pobreza cero”. No parece ser un objetivo para tomárselo a la ligera. Pero me recuerda aquí una definición del sociólogo francés Pierre Rosanvallon: el éxito del neoliberalismo, consiste en legitimar una separación violenta entre la economía y la cuestión social. Quizás hayamos pensado que “pobreza cero” formaba parte de la construcción política de Cambiemos, y no que era un slogan. Mala nuestra.
 
Buenos Aires, 8 de agosto de 2016
 
*Politólogo. UBA/UNAJ/FLACSO

"La opacidad del voto electrónico"

Por Javier Blanco
Nota publicada en Revista Deodoro

Concepciones de la tecnología
Dos posiciones comunes frente a la tecnología, erróneas en tanto parciales y sesgadas, son el determinismo tecnológico, es decir, la postura de que la tecnología tiene su propia lógica de evolución y condiciona drásticamente otros procesos sociales, y el instrumentalismo, que afirma que las tecnologías no implican ningún valor propio, y que pueden ser usadas para una cosa u otra, dependiendo de decisiones políticas y sociales.

Es frecuente que las novedades tecnológicas vengan asociadas a discursos deterministas, que afirman la inevitabilidad de ciertos -así llamados- “avances tecnológicos” y los cambios que implicará en ciertos procesos sociales. En algunas notas de los últimos meses, suele afirmarse sin más que el voto electrónico “se viene”, aún en notas críticas o al menos ambivalentes. En la misma línea, es frecuente también el anuncio de cambios sustantivos en el proceso electoral mismo:

...la aplicación de las nuevas tecnologías en el proceso electoral puede generar comicios más transparentes y alentar la participación electoral” (La Voz 12/07/2015)

Diferencia sutil aquí entre objetivos posibles, como el de usar tecnologías de la información para mejorar la transparencia y la confiabilidad de algunos de los procesos de los comicios, y expectativas irreales o directamente presas de un fetichismo tecnológico, como pensar que una tecnología particular pueda “generar” comicios transparentes.

¿Qué (no) pueden hacer las computadoras?

Hablar metafóricamente del proceso, adjudicándole adjetivos como “transparente” requiere ciertos cuidados. La metáfora del “cuarto oscuro” tiene su asidero en el secreto del voto, básico para asegurar la voluntad electoral en un sistema democrático como el que practicamos. No querríamos que ese cuarto oscuro sea transparente, o que se filtren zonas de transparencia que permitan ver qué pasa ahí adentro. La “oscuridad” necesaria se limita al momento de elegir qué votar, de expresar voluntariamente y sin coerciones una preferencia. Luego, esa oscuridad tiene que dar lugar a transparencia y auditabilidad del proceso, para garantizar que esa preferencia se expresa, pero sin revelar el secreto. 

Las computadoras -aún las supuestamente limitadas computadoras usadas como urnas electrónicas- son máquinas que procesan información, que la transforman a velocidades inescrutables por humanos. Una de las grandes ventajas que tienen las computadoras electrónicas modernas (a diferencia de las primeras máquinas de cálculo o de tabulación), es que el tipo de procesamiento que se hará, puede cambiarse “sin alterar un solo cable”, propiedad que explica el poder de esta tecnología y la ubicuidad de estos artefactos en la vida cotidiana. No parece hoy particularmente notorio que el mismo artefacto sirva para propósitos tan disímiles, sin embargo pocas décadas atrás esta universalidad de las computadoras no era clara ni siquiera para algunos de sus diseñadores. Esta propiedad característica de las computadoras las convierte por lejos en el artefacto más versátil que hayamos creado como humanidad. Pero hay cosas que no pueden hacer. La más relevante para este tema, y que es paradójicamente consecuencia de su propia versatilidad, es la propiedad de almacenar información sin procesar, de manera transparente para cualquier observador, que es lo mínimo que se requiere de una urna. Por “transparente” entendemos acá que el proceso de almacenado sea comprensible de manera que se pueda garantizar que los datos guardados no serán alterados.

En una urna electrónica, el mero proceso de contar implica transformar los datos. Por supuesto que en esa transformación podrían preservarse propiedades importantes de esos datos, por ejemplo cuántos votos hubo para cada candidato. Pero también podría ocurrir que no, que se cambien esas cantidades, de manera sistemática o aleatoria, tanto por un cambio intencional y fraudulento en alguno de los múltiples niveles de la plataforma hardware-software en los que se ejecuta el programa de votación, como por algún error de programación. Y el principal problema es que podría no haber ninguna diferencia observable entre una urna correcta, una fraudulenta o una errónea.

Se suele decir que el sistema no falló si funcionó durante todo el comicio, envió los datos y estos coinciden en número con la cantidad de votantes. Pero eso no es suficiente para asumir que ese resultado refleja fielmente lo votado por los electores, es una condición de aceptabilidad muy débil. Hay acá una analogía indebida con el escrutinio manual donde contar los sobres, compararlos con el número de votantes, sumar los votos y ver que la suma coincide con el número de sobres, son reaseguros para excluir la posibilidad de un error humano en el conteo. Pero en este caso, la adecuación de la cuenta con lo que los votantes pusieron físicamente dentro de la urna, está garantizada por propiedades físicas mucho más transparentes.

Hay muchos otros problemas que no abordaremos aquí, pero que han sido profusamente reportados: problemas logísticos insolubles para verificar cada urna electrónica, fallas recurrentes de software y hardware, obsolescencia de las máquinas que las vuelve económicamente inviables y conflicto de intereses con empresas proveedoras que ante la aparición de fallas, las ocultan.

Uso de tecnologías de la información para mejorar la transparencia de los comicios

La tecnología actual de votación en papel tiene la insustituible ventaja de servir como límite a la posibilidad de un fraude masivo. Por supuesto que puede haber fraudes locales pero, en cambio, un programa en una urna electrónica que cambie el 5% (o el 10, o el 20) de los votos de un candidato a otro en todas las urnas puede pasar completamente desapercibido y, en cualquier caso, quienes podrían descubrirlo serían muy pocos expertos. Respecto de los supuestos otros fraudes que se corregirían, como el llamado voto cadena (posiblemente un mito urbano, o una práctica que tiene una incidencia estadística nula), es decir, métodos de vulneración del secreto del voto, es preciso considerar que las tecnologías de la información incorporan una gama enorme de maneras de hacerlo, mucho más imperceptibles y mucho más efectivas que un sobre cerrado entregado al votante. Por un mal que no se cura, se recetan muchos, parafraseando a Quevedo.

Las tecnologías de la información pueden usarse para mejorar la transparencia del comicio, pero no precisamente agregando un nivel de opacidad donde más falta hace transparencia en el proceso, es decir, en el almacenamiento y conteo de los votos. Si queremos que la elección sea fiscalizable por humanos, los tiempos de conteo tendrán que ser tiempos humanos. Pueden diseñarse aplicaciones para transmitir en tiempo real los resultados de cada mesa o para subir fotos de las actas del escrutinio apenas se firman, lo cual permitiría un contralor general de una de las partes más sensibles del proceso por parte de toda la ciudadanía, datos más rápidos, responsabilidades distribuidas. 

Querría expresar a modo de conclusión, la perplejidad frente a la recurrencia de argumentos insostenibles respecto del voto electrónico, a veces absurdos. Solo desde una mirada ideologizada o fetichizada de la tecnología puede considerarse más transparente el funcionamiento de una computadora que el de una urna de cartón; o más ecológico o más barato.


Leé la entrevista a Javier Blanco
Por Miguel Apontes, para El Argentino, sobre el debate sobre las virtudes del voto electrónico en relación con el sistema tradicional.

lunes, 8 de agosto de 2016

Macri en promesas

A casi 8 meses del cambio de gobierno, el presidente electo cumplió con algunas de sus promesas, con otras aún no. A continuación haremos un breve repaso.

La primera de las promesas fue conocida como el “levantamiento del cepo”. Macri en campaña afirmaba que terminaría con el cepo, para que pueda retornar el crecimiento y la inversión. Sin embargo, lo que el 17 de diciembre de 2015 se anunció como levantamiento del cepo cambiario, fue en realidad una devaluación, que dio como resultado un golpe al salario y al mercado interno. La finalización de las restricciones (comerciales, cambiarias, financieras) no se tradujo en un “boom” de inversiones, todo lo contrario.

Cuando Macri decidió devaluar, automáticamente cumplía con otras de sus promesas, favorecer al campo. De hecho, el Presidente suele afirmar que las políticas implementadas desde el 10 de diciembre “han favorecido al campo”. Esto no es del todo cierto si nos fijamos en, por citar un ejemplo, el sector lácteo, cuyos problemas se intensificaron por las medidas (tomadas por el mismo Macri) de eliminación de los derechos a las exportaciones al maíz y el aumento del gasoil. Así lo demuestra un estudio del Centro para el Desarrollo Económico: “(…) el productor podía comprar en mayo de 2015 con 303 litros de leche (a 36 centavos de dólar el litro) una tonelada de maíz. Un año más tarde, necesitaba 877 litros (a 22 centavos de dólar) para comprar la tonelada de maíz. En otras palabras, los productores debían entregar un 190% más de leche para comprar este insumo clave. El precio del maíz subió de 109 a 193 dólares la tonelada en el período analizado”.

La misma suerte corren los productores avícolas y porcinos, a lo que se suma una caída de las exportaciones en los primeros cinco meses del año, según Infocampo cayeron un 25,65%. Queda demostrado que las aperturas económicas no favorecen a todos los productores.

Respecto a las PyMEs el presidente prometió “dejar de asfixiar” al sector PyMEs con impuestos. De hecho, Macri se anuncia como “el salvador” de un sector sumamente perjudicado por el gobierno anterior. En palabras del mismísimo “esta gran fuerza de trabajo que empuja al país también viene de un momento difícil, durante el cual se las agobió con impuestos excesivos y trabas que les impedían ampliar su producción”. Más allá de estas declaraciones, el sector de las pequeñas y medianas empresas, acumula una caída del 24,5% en el primer cuatrimestre según un relevamiento realizado sobre un universo de 213 empresas. Los sectores más perjudicados son electrónica, textil, metalurgia y tintas gráficas, con mermas de producción del 30%. (Fuente: CGERA)

Para el Secretario de la Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN) y empresario de la industria textil Raúl Hutin “el principal problema es la pérdida de mercado interno, es muy difícil competir con enclaves donde la mano de obra es prácticamente esclava como el sudeste asiático”. Este escenario se configuró a partir de las medidas que impulsó el nuevo gobierno nacional. Medidas como el tarifazo y la apertura de las importaciones terminan por perjudicar al sector. Para Raúl Hutin estas medidas tienen la “intencionalidad de terminar con la industria Pyme”. Para el presidente de APYME, Eduardo Fernández, “no comprender que los subsidios han servido durante tantos años como una ventaja comparativa es no entender al sector productivo y menos aún a las PYMEs”.

Otra promesa fue lanzar un millón de préstamos hipotecarios, en esto, incluso, fue más allá y dijo que el mismo 10 de diciembre se tomaría la medida porque era algo urgente. Se trata de una promesa sumamente atractiva, lanzada en el contexto exitoso del “Procrear”, programa que fue lanzado en 2012 por CFK, que llegó a entregar cerca de 170.000 préstamos hasta diciembre de 2015. Pero veamos qué sucedió en esta área a casi 8 meses de la asunción de Macri. De acuerdo con el informe del Centro para el Desarrollo Económico: “el crédito al sector privado cayó un 10,2% en términos reales en los primeros cinco meses del 2016. La caída es general en todos los rubros, pero es muy fuerte en el caso de los préstamos hipotecarios (-21,4 %)”.

En materia de viviendas, el gobierno de Mauricio Macri lanzó un nuevo “Procrear”. Se conservó el nombre pero cambiaron ciertos términos. Según lo explica Raúl Dellatorre: “1) el crédito deberá ser aplicado a la compra de una vivienda familiar nueva o usada por un valor de hasta 1,5 millones de pesos (antes podía ser utilizado para la construcción sobre terreno propio, para compra de terreno más construcción o para ampliación, refacción y terminación de vivienda). La medida puede impulsar un mayor movimiento en el mercado inmobiliario, pero tendrá menor impacto en el sector de la construcción; 2) La población objetivo del rediseñado programa Procrear serán los sectores medios-medios bajos (con ingresos brutos mensuales entre dos y cuatro salarios mínimos, a valores de hoy: entre 13.620 y 27.240 pesos). Aquellos que no se encuentren dentro de esa franja de ingresos quedan excluidos del programa (…) La tasa de interés del Procrear anterior estaba subsidiada. Ahora, se subsidiará únicamente hasta el 30% del capital inicial del préstamo. El capital remanente será indexado por el índice UVI más una tasa de interés del 5%. La unidad de vivienda, UVI, fue implementada por el BCRA en la primera semana de abril de este año. En los primeros tres meses, el índice UVI se incrementó un 10,2%. Los argentinos más memoriosos recelan de las consecuencias de esos mecanismos indexatorios recordando los resultados de la circular 1050 implementada por Adolfo Diz (entonces presidente del BCRA) y José Alfredo Martínez de Hoz (ministro de Economía) en la última dictadura cívico militar. Ex técnicos del Procrear realizaron una simulación con las posibles consecuencias de ese mecanismo indexatorio. El supuesto utilizado fue el otorgamiento de un préstamo de 850.000 pesos (familia con ingreso familiar de 15.000 pesos) en el marco de una inflación descendente: 40% para el 2016, 25% en el 2017, 20% el siguiente y 8% a partir del 2019. La hipótesis inflacionaria utilizada puede ser calificada de optimista, en virtud a lo que ocurrió en el primer semestre del 2016. Aun así, los resultados de la simulación son muy desfavorables para los deudores: el monto a pagar es muy superior (3.379.142 pesos) al de la línea anterior (1.767.320 pesos), aún descontando los 300.000 pesos que subsidia por única vez el gobierno nacional” (Nota Página 12)

En conclusión, el gobierno, si bien “continuó” con el programa, las nuevas reglas favorecen a sectores concentrados de la economía como el mercado inmobiliario, el cual se ve favorecido por la restricción a construir. Presenta, a su vez, un aumento más que considerable respecto al monto final a pagar, respecto del programa anterior. Un millón de préstamos hipotecarios para la construcción de la vivienda propia hubiera significado un avance sumamente importante en materia social. Sin embargo, esto no fue lo que se hizo.

Por último, en campaña, Macri dijo que iban a impulsar un plan de infraestructura para todo el país, a un promedio de 25 mil millones de dólares de gasto anual. Es decir: una inmesidad de obra pública. Según el Indec, el sector de la construcción acumula una caída de 10,9%, y cabe aclarar que la retracción de la obra pública tuvo su injerencia en dicha caída. Así mismo el empleo registrado también disminuyó en abril un 13,2% interanual.

En fin, dentro de las promesas incumplidas que hoy resuenan como frases vacías, así como el “Plan de obras públicas más importante de la historia”, existen otras tantas como “Pobreza cero”, “Unir a los Argentinos”, “No perseguir al que piense distinto”… con cuyas menciones vamos cerrando esta nota. Este repaso a las promesas del actual gobierno, lo que en definitiva prueba es que la mayoría de los problemas socioeconómicos actuales no se deben, precisamente, a una pesada herencia, sino a las nítidas decisiones políticas que se aplican desde el 10 de diciembre.


Links a las fuentes:

jueves, 4 de agosto de 2016

Andrés Dain en Zona Política 01.08.2016





El lunes 1º de agosto, Andrés Daín (Director JWC) estuvo debatiendo con Orestes Lucero (publicista) y Roberto Schreiner (Consultor) en el programa Zona Política que se emite por Canal 10 de Córdoba.

 (Bloque 1 - parte 1)

El primer eje del debate giró en torno a un informe sobre el enfrentamiento de Macri con Tinelli. De acuerdo con Cristian Maldonado, esta disputa respondió a la estrategia que lleva a cabo el presidente de “negar el proyecto político que existió en los últimos 12 años”, así como hizo con Massa y Urtubey, en esta oportunidad elige a Tinelli.

El director de JWC, coincide con la hipótesis, en la que el presidente elige sus enemigos políticos. Pero disiente respecto al enfrentamiento con Tinelli; “que Macri llame a Tinelli pone en evidencia un punto importante: cómo está buscando construir legitimidad política Macri, en el contexto de un programa de ajuste y de redistribución negativa de la renta. Los medios de comunicación son clave para poder sostener la gobernabilidad y legitimidad (…) Macri intenta evitar cualquier grieta o fisura en los grandes medios de comunicación”. 

  (Bloque 1 - parte 2)

“Si Tinelli tiene poder obedece en buena medida a su rating. Me parece que las grandes estrellas populares tienen una sensibilidad política también. Si Tinelli se permite posicionarse y jugar al opositor puede que también tenga que ver con que una sensibilidad que puede estar teniendo Tinelli, por cómo se está moviendo su audiencia”.
El consultor Schreiner percibe que la estrategia del Macrismo “pasa más por el lado de: diferenciarse del gobierno anterior, como que dialoga con todo el mundo”. La estrategia del Macrismo es en cierta medida mostrarse como un gobierno abierto al diálogo, aunque también está le negación del proyecto político anterior.

La oposición al macrismo “se va a estructurar en dos grandes alternativas, la alternativa del “Macri se equivocó” que va a estar encarnada por Massa y una alternativa más radicalizada que va a estar encarnada por el kirchnerismo o lo que quede de eso y la forma que eso tome. Ésta va a confrontar en términos de proyecto de país con el macrismo. Me parece que Macri apuesta que la oposición vaya por ese lado (Massismo) porque eso implicaría un triunfo seguro para el macrismo, así él pierda políticamente, su proyecto de país quedaría garantizado.

  (Bloque 1 - parte 3)

Respecto a la coyuntura socioeconómica que atraviesa actualmente el país,  Daín sostiene que  “el macrismo está cada día más convencido que sus problemas tienen que ver con un problema de comunicación y eso me parece grave. Que en el contexto de un profundo deterioro socioeconómico, el gobierno crea que hay errores que tienen que ver con la comunicación, con no saber trasladar lo que se hace (…) eso también le va poniendo límites a una oposición racional. Eso ya nos pasó en los 90, es algo que es bastante homologable: la hipótesis en un contexto de profundo deterioro socioeconómico, la hipótesis de la corrupción del menemismo como una consecuencia indeseable, que lo que había que hacer para que la convertibilidad funcionara era tener un gobierno honesto. La diferencia con ese contexto, es que el proyecto socioeconómico no estaba en discusión. En los 90 no había la posibilidad de poner en cuestión a la convertibilidad. Por muchas razones, no había alternativas, por razones internacionales, ideológicas, mundiales, por cuestiones locales. Pero hoy el pasado reciente muestra una alternativa en términos de proyecto de país. Me parece que eso puede minar fuertemente esta intención del macrismo de controlar el debate político en estos términos”.