jueves, 29 de diciembre de 2016

Segmentación ¿quién apoya y quién no al gobierno?


 


Como expresamos en la entrada anterior, la valoración de la gestión de MM se encuentra en: 49% Positivo, 44% Negativo. Este número sale de la repartición de un 24% regular (13% regular positivo, 7% regular negativo, 4% regular regular), 3% Ns/Nc. Por lo que podríamos decir que los números de la valoración de la gestión de MM (sin el Regular) son 36% para la positiva y 37% para la negativa. Siendo noviembre el primer mes donde la negativa supera a la positiva en un escenario sin grises.

Desagregando por segmentos, el segmento más crítico al gobierno nacional son los jóvenes entre 16 y 29 años de NSE bajo. Probablemente esto se da porque empieza a hacer sentido aquello de que "Este es un gobierno para ricos" "que solo gobierna para unos pocos".  Lo relevante de este dato es que previo a las elecciones presidenciales del 2015, este segmento apoyaba mayoritariamente a Cambiemos y explicó parte de su triunfo. Durante la campaña, Cambiemos, sin lugar a dudas, tuvo la capacidad de penetrar en la juventud de sectores bajos. 



Valoración de la gestión de MM por franja etaria (%)
 
Valoración de la gestión de MM por NSE (%)















Los jóvenes y pobres, entonces, probablemente sean el sujeto receptor de las campañas 2017. Es plausible que el gobierno le hable mayoritariamente a ellos en las elecciones 2017, y probablemente, incluso, se tomen algunas medidas en su consideración (por ejemplo un programa primer empleo o pasantías que encubran muy bien el objetivo último de flexibilización laboral). Las razones por las cuales elegir a los jóvenes de bajo NSE como interlocutor son muy simples: es un segmento con una socialización política lábil, fácil de revertir en sus intenciones electorales, como también es un segmento susceptible a las campañas masivas en redes sociales y a la generación de sentido anti-político o discurso banal.  

Este 36% de imagen positiva es el único apoyo electoral del gobierno, es decir que hoy su caudal electoral no suma nada entre los indecisos (quienes ante la duda preferirían votar otra cosa). El signo político oficialista solo es elegido a nivel nacional por quienes creen que MM está haciendo las cosas bien. Hay que decirlo, 36 es un número por debajo de lo esperable y expresa claramente la sumersión del gobierno en una zona crítica. 



Principal preocupación (%)
















Bajo la lupa, la mitad del núcleo duro de votantes de Cambiemos, reconoce como razón de su apoyo que “el gobierno está haciendo bien las cosas en materia de corrupción”. Es decir, gran parte del apoyo a Macri se sostiene sobre la base de cierta creencia de no-corrupción en su espacio político y en particular de parte de su persona. Este dato es sorprendente porque deja entrever:

1. La escasez de virtudes del gobierno, ya que tanto el "honestismo" como la "lucha contra la corrupción" son dimensiones que el ejecutivo puede acompañar, apoyar, pero que no le son estrictamente propias ya que dependen de otros actores.
2. La paradoja o contradicción en la que se ubica cierto "republicanismo" que se quejaba de la falta de división de los poderes en el kirchnerismo (cuando el Congreso era "una escribanía") y que ahora reconoce de manera no problemática que las causas de corrupción sean motorizadas por el ejecutivo.
 3. La vulnerabilidad mediática a mediano plazo que tendrá la figura de MM. Ya que en caso de un avance contundente de las denuncias de corrupción hacia el presidente, y de  desplegarse una operación judicial furtiva que lo desgaste, esto puede representarle, en lo inmediato quizás, la pérdida de un importantísimo caudal de apoyo electoral. 


Principal motivo del voto a cambiemos (%)

lunes, 19 de diciembre de 2016

Mirando al 2017



Las encuestas que circularon en los últimos 60 días, presentan una profunda disparidad de números, esto da cuenta de que el escenario político aún no está estructurado. Sin embargo, a grandes rasgos, hay una tendencia notoria: por el perfil de la oferta en figuras, nos encontramos ante cierto giro conservador en las preferencias del electorado argentino.

Para comenzar podemos decir que, Gran Buenos Aires es la zona geográfica más crítica del gobierno de MM, más que el interior de la provincia, el resto del país y, por supuesto, que CABA. La provincia de Buenos Aires, en su totalidad, muestra menos polarización que el resto del país, teniendo preferencias tripartitas. Esto ocurre de manera más aguda en la s secciones 1ra y 3ra, manchas urbanas compuestas por municipios donde el peso de lo local se hace sentir por la relevancia que toma lo distrital, con sus respectivas figuras intendentes. El promedio del último trimestre, en Provincia,  es:


 
Agregamos a esto el dato o “novedad” de Randazzo + Insaurralde con un 5% de votos. Aunque valga la advertencia de que esta fórmula además de ser políticamente improbable, en caso de existir, no pasaría una instancia de PASO y volcaría todo su capital electoral en la fórmula Scioli-CFK, ubicándola en un 37%, cifra tentadora por su cercanía (dentro del margen de error) al 40%  

Por otro lado, el total nacional, en cambio, marca claramente una tendencia hacia la polarización y reduce los márgenes para indecisos e indiferentes. Mientras que en PBA el kirchnerismo goza de buena salud electoral, esto no sucede en el total nacional. 

A nivel nacional la valoración de la gestión del gobierno de MM está polarizada (al igual que las expectativas). La positiva sigue estando por arriba de la negativa, los números son 49% vs 44% (distribuyendo los regulares). Pese al empeoramiento de la situación económica del país y personal, la gestión dejó de caer e inclusive mostró algo de recuperación en noviembre y una caída dentro del margen de error para diciembre. Respecto a la situación económica, 7 de cada 10 argentinos creen que la situación económica del país es mala y que empeoró desde que cambió el gobierno. Sin embargo 3 de esos 7 creen que eso será algo que se revertirá. Más del 60% cree que su situación personal es peor que a principio de año, donde la situación del país era peor evaluada. Es decir que la valoración de la situación personal cae más rápido que la percepción general. Hipotetizamos ante esto que probablemente hace sentido el mensaje de “meritocracia” (“probablemente no me esfuerzo lo suficiente”)


Respecto del determinismo económico a la hora de juzgar la gestión de MM, podemos afirmar como “un dato visible” cuantitativa pero también cualitativamente, que el mismo se diluye a la hora del apoyo al gobierno, ya que el apoyo es principalmente una “cuestión de fe”, “mística presidencialista”. De 10 argentinos que no están satisfechos con el gobierno nacional,  4 afirman que "hay que esperar". ¿Culpa por el voto?, probablemente.

Yendo hacia los principales temas que preocupan a la OP, la inseguridad muestra una tendencia macro a la baja, con leve recuperación de octubre a noviembre. Mientras que la corrupción se sostiene en valores similares desde el comienzo del año, con pocas modificaciones a pesar de los escándalos ocurridos a lo largo del mismo periodo. Evidentemente los interesados en señalar la corrupción como principal problema del país son “siempre los mismos”. Esto quiere decir que  los casos de corrupción solo conmueven a audiencias redundantes que confirman lo que pensaban previamente.


En cambio, una preocupación en ascenso, que empezó a crecer desde el 2014 y lo hizo exponencialmente este año hasta llegar a liderar el ranking de problemas, es la preocupación por los ingresos personales y/o el problema de encontrar un buen trabajo. Esta variable domina el escenario de los problemas acuciantes para la ciudadanía, más que cualquier otro evento coyuntural. El 45% de la población tiene preocupaciones económicas y, un tercio de la población nacional no llega a fin de mes. Esta percepción puede ser pensada como un síntoma evidente de lo que Guillermo O’Donnell llamó “democracia de baja intensidad” al referirse a ciertas restricciones “extra-poliárquicas” en espacios en los que pueden estar satisfechas las condiciones estipuladas para la poliarquía. Así, habría circunstancias en las que se vota libremente pero en las que las condiciones sociales necesarias para el ejercicio de la ciudadanía no están del todo presentes. De esta manera, las condiciones de pobreza y exclusión sufridas por amplias porciones de la población, son definidas como “graves negaciones de la agencia y los derechos de la ciudadanía”. Dice el autor: “Estas personas viven bajo tal privación que, salvo para individuos y movimientos excepcionales, sobrevivir pasa a ser su abrumadora preocupación; no tienen oportunidades ni recursos materiales, educación, tiempo o incluso energía para hacer mucho más de esto” (O’Donnell 2010, 171)

Por último, ideológicamente hablando, el electorado nacional se encuentra permeable a participar en una compulsa polarizada; un 40% cree que lo que se disputará en el 2017 es “Antikirchnerismo vs Kirchnerismo”, otro 40% “Oficialismo vs. Oposición”, el resto se pulveriza en otras opciones de antagonismos, la mayoría de ellos duales. Vale la pena resaltar lo distintivo de lo distrital, a la hora de pensar  la polarización. Por ejemplo, Córdoba (provincia) y CABA, por citar los dos conglomerados urbanos más importantes para el gobierno, en estas plazas, al momento de hablar de polarización, lo que se contrapone son fuerzas diferentes. Mientras que en el escenario cordobés las fuerzas en competencia serán ambas oficialismos: uno provincial, otro nacional (vaticinándose ya, en las encuestas, un triunfo aplastante de parte del primero sobre el segundo - 40% vs 20% - con De la Sota encabezando listas). CABA, en cambio, será el bastión más fuerte para el oficialismo nacional, y allí el FPV se ofrece (extinto GEN a nivel local) la fuerza opositora de mayor volumen, capaz de atraer votos bronca/desilusión/findelaalegria. By the way, habrá que ver… no todo está dicho ni mucho menos estructurado, además, las encuestas, como dicen muy bien por ahí, no siempre aciertan.