miércoles, 28 de junio de 2017

Pasado, Presente y Futuro

Cómo todos los miércoles pasó Andres Daín por Nada del Otro Mundo programa radial de Cristian Maldonado, compartimos aquí la columna completa.


viernes, 23 de junio de 2017

CFK en Arsenal: El (nuevo) kirchnerismo de siempre.















Desde el año 2003 se han ensayado definiciones de lo más diversas para encasillar al kirchnerismo. Se ha dicho que era un "populismo de izquierda", se lo ha caracterizado como un "gobierno democrático con rasgos autoritarios", como una identidad política novedosa hija de la crisis con la que nuestro país comenzó el siglo XXI o como una versión apenas aggiornada del peronismo clásico, entre otras. Sin embargo, tengo la sensación que pocas veces nos hemos detenido en la impronta "normalizadora" u ordenadora que esta fuerza política pretendió instaurar en la política argentina. Pienso que es en esa clave que deberíamos poder leer el acto de CFK en Arsenal del último martes. Déjenme explicar esto un poco más en detalle.

Los primeros análisis sobre el acto de lanzamiento de Unidad Ciudadana pusieron el acento fundamentalmente en dos cuestiones: en primer lugar, detectaron una suerte de cambio estético/comunicacional, en el que varios se apresuraron a denunciar cierto tufillo duranbarbeano, que apunta a mostrar cercanía entre el líder y sus potenciales electores (el lugar y disposición del escenario, la ausencia de otros dirigentes en el mismo, la inclusión de "ciudadanos de a pie" que sufren los embates del neoliberalismo); en segundo lugar, pero estrechamente vinculado a lo primero, resaltan la búsqueda por "romper el techo", de convencer a los no convencidos, de hablarle a los que no son propios, de allí la "estrategia" de bajarle los decibeles a la grieta, de disminuir en la confrontación abierta y así presentarse como la encarnación de una "ciudadanía dañada" lo más abarcadora posible. Ambas cuestiones están siendo interpretadas como novedades dentro de la gramática K que históricamente (y de forma errónea) se la ha situado como ligada a la crispación y como restringida a interpelar a los militantes propios. Quisiera poner en cuestión este tipo de lecturas a partir de una breve genealogía del kirchnerismo y otorgándole centralidad a una frase pronunciada por la ex-presidenta que pasó relativamente desapercibida para varios, "le desordenaron la vida a la sociedad". La preocupación por un Orden, una palabra poco asociada a la experiencia de los últimos años (tanto por opositores como por seguidores) y que sospechamos que CFK, quizás no casualmente, se propone recuperar y rearticular.

En 2003 Néstor Kirchner llegó al gobierno con un 22% de votos y logró articular una serie de apoyos heterogéneos que incluían desde los organismos de derechos humanos hasta los gobernadores peronistas, de las agrupaciones piqueteras que reclamaban por sus necesidades básicas hasta el heredado aparato duhaldista de la provincia de Buenos Aires. ¿Cuál era el slogan de presidencia por aquellos días? Argentina, un país en serio. Un país en serio, "un país normal" como solía señalar el presidente en sus discursos de aquellos años. O como al poco tiempo se diría sobre su gestión, Kirchner comenzó a ordenar el Estado. Y aquí tenemos desde el comienzo una primera versión de estás dos ideas que venimos a resaltar: articulación amplia y orden. 

Con el 2007 llegaron los tiempos de la Concertación Plural, ese frente que incluía peronistas, radicales y dirigentes de otros espacios que confluían en la promesa de avanzar en una "mayor institucionalidad" una vez que el país había superado sus turbulencias más profundas. "Mayor institucionalidad" decían, ¿qué significa eso? Nuevamente la preocupación por profundizar un tipo de ordenamiento que se venía construyendo desde hacía cuatro años. Por segunda vez, frente amplio y propuesta de orden. 

Finalmente, 2011 y un cierre de campaña que tuvo muchas similitudes con lo sucedido en Arsenal esta semana. Una veintena de ciudadanos de a pie de diversos orígenes y realidades, sobre el escenario encarnaban en sus historias singulares los logros de ocho años de gobierno del FpV, sin apelación a las estructuras tradicionales (sin PJ, sin sindicatos). Un discurso emotivo, afectivo, ligeramente más confrontativo y mucho mas reivindicativo que el actual. Pero con un aspecto que resalta (y encuentra continuidad en el 2017), CFK se posiciona como garante de la institucionalidad, poniendo la épica que construye no al servicio de grandes utopías revolucionarias, cómo lo haría el setentismo que muchas veces se le achaca, sino de una épica de “un país normal”. La normalidad, la institucionalidad, la pluralidad y la unidad, en otras palabras, el orden, adquieren aquí una centralidad que pocas veces le es reconocida por extraños (que prefieren presentar al kirchnerismo como un conjunto de fanáticos con los que resulta muy dificultoso vincularse, de ahí la grieta) y por propios (que entran rápidamente en la disputa por demostrar ser el verdadero kirchnerismo y tienden a encontrar traidores ante la menor disidencia, de ahí el sectarismo) al fenómeno kirchnerista. 

¿Qué quiero señalar con esto? Que las dimensiones que se nos ofrecen como novedosas o rupturistas del lanzamiento de Unidad Ciudadana, no son completamente ajenas a la tradición construida por el kirchnerismo, el objetivo de ampliar su base se remonta a sus propios inicios y recupera buena parte de sus mejores momentos como experiencia política; y su apelación al orden y la normalidad lejos está de ser una inflexión en su discurso, más bien es una preocupación que se puede rastrear hasta los albores del 2003 y que ha rendido electoralmente. Así, el kirchnerismo se nos ofrece como un espacio que no vino simplemente a desordenar a la sociedad, sino que más bien propone un orden diferente (ese orden que como dijo CFK, ha sido desordenado). Ahora bien, vale decir que si el kirchnerismo es un discurso del orden, la disputa se traslada al sentido de ese orden que ya no puede ser único, neutral u objetivo, sino que será siempre efecto del triunfo de un determinado proyecto político. Quizás en esa discusión, por dar sentido al orden, a “lo normal”, es que está situada la coyuntura política hoy en nuestro país. Dicho de otro modo, el kirchnerismo ha politizado la propia noción de orden y lo ha hecho desde sus comienzos, mostrando siempre un modo-otro de ordenar el mundo. Un modo en que ordenar no significa terminar con la fiesta (“les hicieron creer que podían comprar celulares e irse al exterior”) sino mejorar las condiciones de vida de los millones de ciudadanos que hoy sufren al neoliberalismo en primera persona. Esa fue la propuesta del FpV y es la apuesta de la Unión Ciudadana que busca incluir a sectores heterogéneos en un frente amplio. Ese camino es el que señala CFK, precisamente porque es CFK, aunque a algún longevo columnista de La Nación le moleste…