jueves, 28 de febrero de 2019

Tendencias políticas cordobesas, algo más que números.







Los números obtenidos por la Consultora JWC sobre el escenario electoral nacional y provincial entre los votantes de Córdoba durante la pasada semana nos son de ayuda para efectuar una serie de reflexiones acerca de la estructuración política vigente en nuestro país. Partiendo de ellos, en las siguientes líneas apuntaremos tres cuestiones que consideramos de relevancia para pensar el panorama electoral que se cierne sobre nosotros en este 2019. A saber, las tendencias de los últimos meses que se afirman de manera cada vez más contundente; la forma que tiene el escenario electoral a nivel nacional; y la forma (ciertamente distinta a la primera) que el escenario electoral provincial asume en el territorio cordobés. Vamos por partes.
Respecto al primer punto, la nueva medición refuerza varias de las ideas que marcamos en anteriores intervenciones sobre el voto a presidente entre los cordobeses: concentración en dos alternativas, normalización respecto a los números nacionales y aumento de los arrepentidos del balotaje 2015.


Por un lado, la disputa por la presidencia en Córdoba está centrada en dos opciones. Según los números, la primera vuelta electoral para presidente presenta como ganador a Mauricio Macri con un 29% (y un 33% proyectando indecisos), seguido por Cristina Fernández de Kirchner, 25% (escalando a 29% sumando indecisos) y bastante por detrás aparece el resto de los precandidatos consultados. La cercanía entre el presidente y la actual senadora muestra que el juego electoral presidencial, incluso en Córdoba, se encuentra concentrado entre estos dos competidores. Mientras Macri mantiene un nivel de intención de voto alto pese a sus escasos logros de gestión, la ex presidenta ya alcanza sus históricos porcentajes para su espacio en la siempre hostil Córdoba (los niveles actuales ya emulan los guarismos obtenidos en 2007 por ella misma y en 2015 por Daniel Scioli). Por otro lado, Córdoba tiende a acercarse a las medias nacionales y ha dejado de ser el bastión amarillo del 70% que le permitió ganar a Cambiemos las elecciones de 2015. Incluso en un escenario de balotaje y con indecisos proyectados el resultado es 56-44 a favor del oficialismo nacional. Esto es, hoy se podría augurar un nuevo triunfo cambiemita en la docta pero lejos de la contundencia de los casi 43 puntos de diferencia con los que arrasó en el balotaje 2015 (incluso en Córdoba capital cuya diferencia ascendió a 50 puntos, hoy el registro está en torno a los 4 puntos a favor de Cambiemos). En el mismo sentido, en mediciones anteriores obtuvimos que el 28% de los votantes del balotaje de Macri en 2015 no volverían a hacerlo si se diera una circunstancia igual este año. En este nuevo sondeo, ese número asciende a 35%. El porcentaje se agrava al consultar sobre la valoración del voto en el balotaje 2015; solo el 55% de quienes votaron a Macri en esa instancia consideran que fue una buena decisión hacerlo. 


En otro nivel, las elecciones de mayo para gobernador mantienen como amplio favorito al oficialismo provincial, que sin haber comenzado explícitamente su campaña y haciendo uso de su lugar de incumbent  ya alcanza un 28% de intención de voto y aventaja en más de 10 a la segunda opción. En tercer lugar queda Pablo Carro con un ascendente 12% y una importante porción de 18% de indecisos. 


Ahora bien, más allá de los tradicionales datos que se leen en las encuestas creemos que es posible derivar algún análisis más sobre lo que acabamos de señalar. Acerca del escenario nacional acabamos de decir que existe una nítida concentración bipolar de los electores. Por un lado, Cambiemos nuclea a gran parte de lo que podríamos denominar no-peronismo y por otro, el espacio que conduce Cristina Fernández de Kirchner se constituye como el polo antagonista que hegemoniza (a falta de un mejor nombre) la franja peronista. Estos dos centros, no solo tienen diferencias programáticas y distancia ideológica relevantes sino que están en constante tensión exacerbando la oposición entre ellos, lo que deriva en la creciente polarización que observamos, distancia más intensidad. Esto genera cierta atracción hacia quienes en principio no están ubicados en ninguno de los dos polos, es decir, las terceras opciones, por ejemplo el peronismo de Alternativa Federal con su clan de dirigentes aspirantes a presidente no terminan de escalar en las encuestas porque los polos mencionados saturan el sentido la discusión y los dejan en un lugar irrelevante y hasta difícil de comprender para el ciudadano medio. Esto no depende de exclusivamente de la capacidad estratégica de los dos espacios preponderantes, sino que responde a la forma misma en que se estructura el espacio político nacional, no parece haber lugar para terceros. En otros términos, la ambigüedad con la que las opciones de centro intentan moverse, dado el escenario polarizado con escaso margen de maniobra, se traduce en falta de claridad, posiciones tímidas, lo que no inspiran confianza al electorado demandante de posicionamientos claros y que reclama por una oposición capaz de representar un cambio. De manera tal que estas opciones parecen desgranarse en favor de las dos principales opciones que estructuran la discusión. Este razonamiento es parcialmente corroborable, no solo por los números que los candidatos obtienen en su intención de voto sino también a partir de la pregunta sobre qué harán en un potencial balotaje entre Macri y Cristina aquellos votantes que optan por opciones distintas a Cambiemos o Unidad Ciudadana. La gran mayoría de ellos es capaz de elegir una de las dos opciones en base a su ordenamiento de preferencias. En otros términos, aun como segundo óptimo los dos polos resultan suficientemente atractivos para los votantes que no conforman los núcleos duros.

En síntesis, si ordenamos las opciones el mapa electoral nacional en un sistema de coordenadas cartesianas según el eje peronismo y no peronismo y derecha e izquierda obtenemos el gráfico que reproducimos a continuación y  que a nuestro criterio da forma a la política nacional con sus dos polos estructurantes y articulantes:


Finalmente, cuánto de lo que estamos afirmando sobre el escenario nacional se traduce en la arena provincial. ¿Qué similitudes y qué diferencias aparecen? Es sabido que las derivas electorales en las provincias lejos están de ser lineales o de tener correspondencias directas con lo que acontece a nivel nacional. Con ello colaboran los altos niveles de discrecionalidad con el que cuentan los gobernadores, la desnacionalización y territorialización del sistema de partidos y otros atributos que el sistema federal impone. En consecuencia, lo que parece haber en Córdoba a distancia del escenario nacional con “sesgos bipartidistas” es una situación con un único espacio dominante sin un antagonista neto. Si bien Cambiemos aparece como un histórico contendiente que pretende rivalizar con el oficialismo provincial, la cercanía del gobernador Schiaretti y el presidente Macri generan no solo incomodidad hacia dentro del armado cambiemita cordobés sino también cierto desconcierto entre sus votantes. Lo que es más, al analizar el voto en el balotaje 2015 tenemos que un 26% de quienes votaron a Macri en esa instancia, en este año se volcarán por Schiaretti para que continúe como gobernador. A la inversa, entre quienes votarán a Schiaretti para gobernador, un 30% votaría a Macri en un potencial balotaje (y cerca de un 15% lo hará directamente en las generales de octubre), además de haberlo hecho en 2015 un 57%. Esto significa, no solo que las arenas electorales permanecer claramente distinguibles para los electores (lo que habilita este tipo de cruces) sino que el perfil ideológico de los votantes de uno y otro espacio no son radicalmente distintos, compartiendo rasgos que los emparentan y los acercan en el modo de ordenar sus preferencias. De esta manera, Unión por Córdoba se vuelve una opción relativamente atractiva para el votante de Cambiemos en la provincia.

         Por su lado, algo no tan distinto ocurre entre los votantes kirchneristas y su vínculo con el schiarettismo. Mientras que el 34% de quienes votaron a Scioli en el balotaje dicen votar por la reelección del gobernador en 2019 (lo que permite sostener el perfil peronista en ese votante), un 30% de quienes aspiran a la continuidad de UpC votarán a Cristina Fernández de Kirchner en las generales (y 44% lo harán en el balotaje). A la inversa, entre los votantes de la expresidenta en un supuesto balotaje, el 36% reconoce votar a Schiaretti para gobernador. ¿Qué nos dice esto? Nuevamente, la no correspondencia automática entre diferentes niveles electorales y un cruce relativamente alto entre kirchneristas y peronistas cordobeses (por ejemplo, alrededor de un 40% de los votantes de Pablo Carro afirman que de no tener a ese candidato, votarían a Schiaretti). Así, a diferencia de lo que acontece en ciertos dirigentes entre los votantes no hay un rechazo pleno y UpC es visto como una opción viable por una porción importante del kirchnerismo mediterráneo. 
            Lo que tenemos entonces es una estructura en donde hay un solo polo de relevancia en la provincia (la lectura de la imagen del gobernador cruzada con el voto a gobernador permite sospechar la ausencia de un “antischiarettismo” en sentido fuerte, tiene diferencial positivo en casi todos los casos) que funciona como espacio atractivo para buena parte del electorado y sus dirigentes (varios cuadros ex-kirchneristas han dado muestra de ello) sin una alternativa claramente distinguible que opere como contrapeso, tal como sucede a nivel nacional.
La tarea de la oposición cordobesa, particularmente de los espacios nacionales y populares, no consiste entonces en aglutinarse dentro del paraguas del peronismo cordobés en nombre de esos votos cruzados o de la obtención de triunfos electorales ajenos de los que nunca se los convocó a participar; sino que radica en la construcción de una opción que exprese al cúmulo de sectores huérfanos que no encuentran una alternativa provincial que los contenga y manifieste de manera singular una apropiación de la retórica de Unidad Ciudadana. Convirtiéndose de esta manera en el otro polo que equilibre el escenario provincial.
  





lunes, 25 de febrero de 2019

Diez razones por las que Pablo Carro fue elegido candidato del kirchnerismo

Link a la nota de Juan Leyes publicada el 25/02/2019 en LA VOZ DEL INTERIOR:
El diputado nacional Pablo Carro fue ungido como el dirigente kirchnerista que encabezará la lista a gobernador en las boletas que estarán en el cuarto oscuro el próximo 12 de mayo en Córdoba.  
La decisión, discutida por meses, cuenta con el “visto bueno” de Cristina Fernández, aseguran desde los partidos que conforman Unidad Ciudadana (UC) en Córdoba. 
Ese apoyo de la “jefa”, como les gusta a los militantes K llamar a su dirigente, quedó plasmado en la letra de un acta que los partidos firmaron el viernes pasado. 
La definición estaba entre tres nombres, el propio Carro, la diputada Gabriela Estévez y, aunque el pensamiento no fuera correspondido, incluso desde el kirchnerismo se apostaba por el nombre de Tomás Méndez, quien más mide en encuestas entre estos nombres. 
Fuentes cercanas a Máximo Kirchner aseguraron la semana pasada que la expresidenta prefería que el candidato fuera “un hombre”. De todas formas, las razones son varias, tanto que hasta podría considerarse que otra opción no hubiera sido posible. 
  • Razón 1. Gabriela Estévez viene desarrollando un trabajo encomendado por el Instituto Patria que es trabajar por la unidad del peronismo, es decir, entre el cristinismo y Unión por Córdoba (UPC). Un encargo que, en conversaciones con La Voz, Carro también reconoció como propio. Ambos, aunque conscientes de la dificultad que eso implica en vistas de la elección local, no dejaron de tender puentes hacia el PJ local, sobre todo hacia el ala delasotista. Asesores de la diputada siempre dejaron claro que la apuesta de Estévez era esa, por eso desde su núcleo hasta se especuló en que no hubiera una candidatura hasta que no estuvieran cerradas todas las puertas con el schiarettismo. Incluso, afirmaron que la apuesta de Estévez es desde el 12 de mayo en adelante, un día después de la elección a gobernador, trabajar junto con Natalia de la Sota por la diputación. De esta manera, una fuerte candidata a encabezar la fórmula como Estévez ya contaba con un plan trazado hacia las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (Paso). Lo nacional, por sobre lo provincial. 

  • Razón 2. Las encuestas. En distintas mediciones a las que tuvo acceso este medio, el diputado Carro conserva e incluso supera la intención de voto con la que obtuvo la banca en su única y última elección. En 2015, la boleta cristinista alcanzó el 9,72 por ciento de los votos. Si bien algunos referentes de Unidad Ciudadana aseguran que “los votos son de Cristina” y que los encuestadores sólo miden a Carro a la hora de hacer los sondeos, también es cierto que el sindicalista (es dirigente de la CTA de los Trabajadores) es el referente más conocido de los dirigentes K provinciales entre los votantes. Por otro lado, su imagen negativa no es demasiado alta. Cabe destacar que la encuestadora JWC, luego de un relevamiento de 1.010 casos telefónicos en febrero, estimó que el 25 por ciento de los que votarían a Carro no lo conocen, pero sí lo hacen por el sello kirchnerista. 

  • Razón 3. Emparentado con esta última razón, un bajo rendimiento en las provinciales en mayo es un “mal resultado” para Cristina rumbo a octubre. Dicho por los propios dirigentes de UC, aspiran a mantener los números de la última elección o superarlos. Por lo que no podían apostar a un candidato que rindiera menos. “No cualquier candidato junta los votos de Cristina”, dijo un alto referente de este espacio a La Voz.  

  • Razón 4. El factor Méndez finalmente no prosperó. Desde el Partido Solidario (PSOL), de Eduardo Fernández, y desde el entorno de la diputada del Parlasur, Cecilia Merchán, trascendió que las conversaciones con el partido del periodista se venían estableciendo desde el año pasado con el propósito de lograr una unidad para ir a elecciones. 

  • Razón 5. Carro es un candidato “no peronista” y esto es un elemento que tuvo peso en la decisión. Desde Unidad Ciudadana es compartida la idea de que en Córdoba el objetivo es que no gane Cambiemos, y disputarle votos peronistas a Juan Schiaretti pone en una posición incómoda al cristinismo, ya que la expresidenta pretende que su espacio siga trabajando con el peronismo local para sumar apoyo a su candidatura en las Paso y en las elecciones presidenciales de octubre.  Para tener en cuenta, según JWC en una medición, los votantes de Schiaretti y Carro atraen fracciones similares del voto a Scioli en el balotaje 2015, 34 y 32 por ciento, respectivamente.

  • Razón 6. Los legisladores provinciales del bloque kirchnerista Córdoba Podemos no construyeron una referencia fuerte para una candidatura. Durante un tiempo, en la Unicameral se mostraron como fuerte oposición al gobierno de Schiaretti, en otras oportunidades apoyaron las leyes del oficialismo. Consultados, varios referentes de UC, aseguran que los legisladores Martín Fresneda, Carmen Nebreda, Franco Saillén y Vilma Chiapello “arrancaban de atrás” en la competencia con Carro y Estévez. Por un lado, porque los diputados nacionales, al estar en Buenos Aires, fortalecieron el contacto con los referentes nacionales del kirchnerismo. 
El propio Fresneda –quizás uno de los más conocidos junto con Nebreda, ya que fue funcionario de Cristina– optó por bajar su perfil en el último tiempo. 
  • Razón 7. No hubo disputa interna en UC, los referentes tenían la seguridad de que el candidato iba a salir por consenso. “Puede haber un poco de tironeo, pero no me parece que la interna vaya a ocurrir, yo creo que nos vamos a poner de acuerdo”, había dicho el diputado el mes pasado. Consciente de los tiempos, el propio dirigente hasta había aventurado una fecha para la definición de la candidatura en la primera quincena de febrero. Desde el Consejo de Organizaciones de Unidad Ciudadana insistieron reiteradamente en que había que definir rápido el candidato, pero siempre con la idea que todos irían detrás del que fuera escogido, sin internas. Sólo Fernández mostró sus intenciones de candidatura y, en la última semana, la diputada Merchán salió a pararse como candidata a gobernadora, pero ahora todos bajaron sus aspiraciones y se encolumnaron detrás de la propuesta del docente universitario Carro.  

  • Razón 8. El consenso fue fuerte. El viernes pasado estamparon su firma varios referentes de Unidad Ciudadana y ya no hay discusión. El acta que suscribieron refleja la determinación  de la conducción del frente: firmaron el Partido de la Victoria, representado por su apoderado, Ignacio Baselica; el Partido Comunista, representado por su presidenta Solana López, Horacio Viqueira, presidente del Frente Grande, el partido Nuevo Encuentro, representado por Federico Iribarren; el partido Kolina, con su presidente José Luis Bianchi y el partido  Solidario (PSOL), representado por Eduardo Fernández. Además, firmaron el acuerdo Estévez, Carro, Merchán, Nebreda, Chiapello y Saillén.

  • Razón 9. Es un candidato “limpio”. No está emparentado a la denunciada corrupción K que hace mella en la confianza de los votantes hacia ese espacio. Nunca fue funcionario de la administración de Cristina Fernández. 

  • Razón 10. Carro tiene un relevante ascendiente sobre la militancia, razón que posibilita sumar adeptos para la campaña. Su origen son las organizaciones que conforman UC, no proviene de una estructura partidaria. Aunque del Consejo de Organizaciones insisten en que fueron los que propusieron a Carro como candidato en 2015 y que desde hace un tiempo se mantiene alejado de ese espacio, no dejan de reconocerle su llegada a los militantes de base. Cuando participa de marchas y actividades partidarias, son muchos los que se acercan a él para sacarse una foto de recuerdo.  

miércoles, 20 de febrero de 2019

"Schiaretti ¿no puede o no quiere?", la columna de Andrés Daín

Andrés Daín en su columna semanal en NADA DEL OTRO MUNDO FM102.6 habló de porqué no hubo unidad en Córdoba. El gobernador Schiaretti ¿no quiere o no puede hacer la unidad del PJ en Córdoba?  escuchala acá 👇